lunes, 15 de agosto de 2011

El muñeco de sal

Había una vez...un muñeco de sal.
Después de peregrinar por tierras áridas llegó a descubrir el mar que nunca antes había visto y por eso no conseguía comprenderlo.  
El muñeco de sal le preguntó: 
"¿Tú quien eres?" Y el mar le respondió: "Soy el mar".  
El muñeco de sal volvió preguntar: 
"¿Pero qué es el mar?" Y el mar contesto: 
"Soy yo".
  
"No entiendo", dijo el muñeco de sal, "pero me gustaría mucho entenderte.
¿Qué puedo hacer?"  El mar simplemente le dijo:
"Tócame". Entonces el muñeco de sal, tímidamente, tocó el mar con la punta de los dedos del pie y notó que aquello empezaba a ser comprensible, pero luego se dio cuenta de que habían desaparecido las puntas de los pies... 
"¡Uy, mar, mira lo que me hiciste!" Y el mar le respondió: 
"Tú me diste algo de ti y yo te di comprensión. Tienes que darte todo para comprenderme todo".


Y el muñeco de sal comenzó a entrar lentamente mar adentro, despacio y solemne, como quien va a hacer la cosa más importante de su vida. A medida que iba entrando, iba también diluyéndose y comprendiendo cada vez más al mar.  
El muñeco de sal seguía preguntando: "...Qué es el mar?". Hasta que una ola lo cubrió por entero. 
En el ultimo momento, antes de diluirse en el mar, todavía pudo decir:


"Soy yo...".                                                                                                        
                 Se desapegó de todo y ganó todo: el verdadero yo.